El 4 de noviembre, a eso de las siete y media de la tarde, llamaron a la puerta del apartamento de Yolanda Becerra. Ésta abrió la puerta sin preguntar quién era, pues dos de sus compañeras de la OFP (Organización Femenina Popular) acababan de marcharse y pensó que quizá volvían por alguna razón. En vez de sus compañeras, Yolanda Becerra se encontró con dos hombres encapuchados y armados, que la empujaron contra la pared y la amenazaron con un arma de fuego. Uno de los hombres le dijo: “Hijueputa, el cuento se acabó. Tiene 48 horas para que se vaya, si no vamos a acabar con su familia y usted no se nos escapa”. A continuación, los hombres registraron su casa durante un cuarto de hora.Fuente: Aministia Internacional


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