Muchas empresas y sectores de producción todavía hoy, en pleno siglo XXI, mantiene unos modelos de organización del trabajo heredados de la revolución industrial cuando vivíamos inmersos en estructuras sociales androcéntricas con el consiguiente reparto de roles: la mujer en el hogar y el hombre en la fábrica o las minas. Fuente: Artemisa


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