Estos préstamos requieren a los gobiernos reformas de las políticas económicas, financieras y comerciales que por lo general pasan por alto los procesos democráticos locales y contribuyen a la feminización de la pobreza. El fracaso del Banco Mundial, del FMI y de los responsables de formular políticas nacionales en reconocer el trabajo impago de las mujeres en el hogar, en la agricultura y en el sector formal ha aumentado la inequidad de género.Fuente: Choike


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